23 de enero de 2012

Que no se nos olvide.



Durante nuestra vida vamos pasando por buenos y malos momentos, eso nos toca a todos, de los cuales debemos aprender para así con las experiencias adquiridas poder ir a más siempre en función de las ganas que tengamos de mejorar. Aún así, aunque guardemos todos los buenos momentos de nuestra vida en la cajita de recuerdos de nuestra cabeza, puede que cuando el cuerpo vaya perdiendo la frescura en los años postreros, la memoria en forma de enemiga nos juegue una mala pasada, y es que el Alzheimer no conoce recuerdo.

Es una pena vivir pensando que alguna vez puedas olvidar todo lo que te mantiene aquí y todo por lo que has luchado toda una vida. Es duro saber afrontar una vida así, aunque a veces, nosotros mismos somos capaces de olvidar en apenas unos días todo lo bueno que nos han aportado los demás, sacando lo peor de nosotros mismos o incluso dándole la espalda a quién nos dio las mayores alegrías... Sin necesidad de ninguna enfermedad.


Sino que alguien me explique quién le enseñó al Real Madrid a no saber afrontar una derrota con toda naturalidad o quien olvidó de que pasta estamos hechos los que vestimos de blanco en Chamartín, que cuando nos caemos solo vemos el momento de levantarnos.

O que alguien me explique qué y cómo han desaprendido los jugadores del Xerez en esta semana para con los mismos mimbres hacer dos obras tan diferentes. Una llena de entrega y personalidad y la otra, la de ayer, vacía de sentido y compromiso.

Podemos hablar también del Villarreal, que en un año ha olvidado o ya no sabe como recordar que la pelota es la que guía su fútbol y no la patata caliente que debo endosarle a mi prójimo para así no sufrir yo mayor castigo de la afición.

Cómo puede un árbitro dejar de ser quién era en apenas unas semanas, como Mateu Lahoz, que de convertirse en un árbitro ejemplar por su virtud de dejar jugar se ha convertido en su propio enemigo, preso de ego. Saber aceptar alabanzas es más difícil que saber aceptar las críticas. Dejar jugar se ha convertido en dejar de pitar y ahora no hay quien le diga que esto no es así. Ya no sabe quién es. 

Que difícil es recordar o que fácil es olvidar quién nos ha guiado a las alturas... Si no que se lo pregunten a Fabri González, que tras subir en dos años al Granada de 2ªB a 1ª, le han puesto la mano en el costado y lo han echado. Han sido los mismos que alababan su verdad y compromiso. El equipo está 17º para ser un recién ascendido... Que fácil nos olvidamos de donde venimos... No solo eso, sino que ahora es Abel Resino, que ha fracaso en uno y cada uno de los banquillos que habitó el que se dispone a cubrir ese asiento aún caliente de Los Cármenes.

Y así todos los días... Y no sólo en el deporte, está claro... En la vida.

Nosotros somos los primeros, que xerecistas somos cuando ganamos y que poco xerecistas son ellos, los jugadores, cuando perdemos.

Que no se nos olvide.


Jesús Verdugo.
@_Gambeta.

16 de enero de 2012

El Xerez de Vicente, mi Xerez.

Este fin de semana el Xerez ha ganado. Parece una noticia más pero no es así, la temporada está siendo un calvario tanto dentro como fuera del campo. Los resultados en casa no han llegado hasta hace pocas semanas, jugar como local era un suplicio y jugar fuera, también.


Desde la llegada de Vicente Moreno el equipo ha tomado otro rumbo, ya no hablo en el plano táctico, el dibujo sigue siendo el mismo, aunque los espacios se ocupan con mayor rapidez tanto en el repliegue como en la creación de posiciones de apoyo a compañeros que tienen la posesión. Lo que se ha conseguido con el trabajo del nuevo y flamante técnico es volver a ser el Xerez.

El equipo hace un mes no tenía alma... Vagaba, corría pero no mordía y no sabía de que maneras poder llegar a liderar un partido, solo hasta hoy lo habíamos conseguido a base de balón largo, corazón y como consecuencia de la escasa calidad o nivel de ciertos oponentes. Pero esto ha acabado. El Xerez se cura desde el xerecismo y así se ha entendido de una vez por todas.

El eterno capitán tomó las riendas de un barco a la deriva dejado por el novato Juan Merino y ha conseguido que ese grupo de buenos jugadores desubicados haga xerecismo, osea, pelee, meta la pierna y exprima al máximo sus cualidades para conseguir llegar al éxito de la mejor manera posible, con el balón o al menos con la necesidad de un buen trato hacia el mismo.

Los jugadores que juegan en sus posiciones originales han surtido una notable mejoría, como es el caso de Jesús Capi, en la mediapunta por izquierda con libertad de movimientos, lugar que nadie conoce mejor que el en la categoría y que le llevó a la selección. Este fin de semana ha vuelto a demostrar que es capaz de liderar con y sin balón a este equipo. 

Tenemos mucho pero mucho que mejorar todavía, como es la capacidad de saber hacer faltas o el plano defensivo. Tenemos centrales que se podrían batir el cobre por la titularidad en cualquier equipo de la Liga Adelante, pero no saben jugar juntos. Fallos en las marcas, desastrosas líneas de fuera de juego o excesivo uso del balón para dichas condiciones... Todo eso es corregible y es la nueva labor que tiene este técnico. 

La titularidad sale más cara, se cuenta con la cantera (poco aún), se rota con más cabeza pero sobre todo y ante todo, se les nota que ahora duele perder, duele jugar mal.

Esto es solo el inicio, puede que ahora tengamos tres derrotas y se nos olvide el trabajo de ayer de todos los jugadores, pero ante todo, aunque vengan malos resultados, creo que este es el Xerez que queremos, que no rechace de plano el balón al piso, que no se olvide del contacto, que salga a imponer nuestra ley y no la que nos quieran mostrar... Que sea liderado por un xerecista.

Que siga siendo el Xerez de Vicente Moreno. Que sea un club de fútbol.

Creemos jefe.


Jesús Verdugo.
@_Gambeta


11 de enero de 2012

CR7 y su kryptonita.

Estoy de vuelta y con nueva ganas... Tenía ganas de volver a escribir, porque esto, al no ser una obligación, se mueve por las ganas. Siempre que un hobby se convierte en obligación pierde ese enganche de lo prohibido, de lo que necesitamos, del impulso a... Por eso dejé de hacerlo hasta nueva fecha y esa nueva fecha ha llegado. Así seguiré volviendo cuando apetezca, pero sin que tenga que pasar un mes de silencio.

Y tenía ganas de volver a escribir porque mi necesidad de escribir, mi hobby de contar como veo yo el fútbol, no el deporte, sino lo que me transmite el deporte y genera en mi, ha sentido que debo compartir lo que para mi debe ser un jugador de club.

Buenos jugadores hay muchos, estrellas hay menos, cracks muy pocos y Cristiano Ronaldo es solo uno.

Nadie puede negar que el jugador de Madeira tiene instalado en sus costillas a modo de chip un programa de fútbol moderno, de potencia, velocidad, fuerza y precisión muy lejos del que el resto de los mortales podamos alcanzar jamás. Su hambre de gol insaciable es adictiva para cualquier seguidor de su equipo y su necesidad de premio es una motivación para aquellos jugadores más mortales que duermen con poco.



Pero todo superhéroe tiene su kryptonita y la de CR7 es argentina y se llama Lionel Messi.

Da igual la cifra estratosférica de goles que meta, las portadas que llena con sus goles o el reconocimiento que la afición le brinda... Él no es el mejor y eso, duele, mejor dicho, eso mata... Mata al superhéroe.

Leo Messi es para sus compañeros el punto y aparte. Todo lo que se genera en el FC Barcelona nace con el sabor de Leo, para su disfrute, para que el petiso argentino puede coger la producción de los de atrás y hacer lo que mejor saber, la gambeta y el gol. Cada elaboración blaugrana tiene como objetivo premiar la generosidad de Leo hecha furia ante la meta rival... Y Cristiano quiere lo mismo, pero eso no puede ser.

No puede ser porque el juego blanco es otro. El frenetismo con el cual se desenvuelve el equipo blanco no permite elaboraciones minuciosas para que el portugués juegue a sus anchas, permitiéndole no presionar y descansar, no puede esperar balones de ningún Hernández ni Iniesta, debe ser uno más, de un equipo que juega a otra cosa. Ese juegue le favorece a sus cualidades, pero no le concede más que a ningún otro jugador y menos en el Estadio Santiago Bernabéu. Allí el toque aburre, pero más aburre el egoísmo y de esto Cristiano hizo cátedra.

Sus cualidades le permiten llegar al gol de formas más diversas que al rosarino, pero no sabe verlo. Su obsesión por la pegada destructora ha hecho invisible ante su fútbol el golpeo colocado. No hablar ya de combinar... Combina poco, bien pero poco y en la mayoría de esas situaciones siempre aparece Karim Benzema, que parece mantener vivo, el solito, ese Cristiano de club que jugada de rojo en Inglaterra. 

La afición se desespera de verlo protestar a sus compañeros, al colegiado, al balón, al césped y a todo lo que se le pone por delante cuando por desgracia, se alinean todos los astros del cielo y una de las 38 tardes de una liga no hace gol... Su hambre es buena para el equipo, pero mala para él.

Reconocer errores es crecer, pero veo a Cristiano lejos de poder hacerlo. Tiene además un entrenador que ha conseguido sacar de sus jugadores siempre el 100%. Es cierto que es honesto, todos sabemos como es el 7 portugués, pero conformarse con eso no basta, hay que pulir esos detalles para que podamos ver todo lo que puede dar, que es mucho más de lo que vemos.

Cristiano Ronaldo tiene físicamente cualidades para ser mejor que Lionel Messi, pero no sabe verlo, sin embargo, la cualidad del argentino es conseguir ser mejor que Cristiano Ronaldo con menos cualidades físicas, pero aprovechando sus puntos fuertes y con muchas ganas de ser mejor, tanto fuera como dentro.

Por eso, para mi el Balón de Oro debería haber sido para Xavi Hérnandez... Supera a los dos anteriores y si sus cualidades.


Jesús Verdugo
@_Gambeta

13 de diciembre de 2011

Necesidades de ricos.


Ayer perdió su primer partido el City de Roberto Mancini en Premier, fue ante un gran rival, el Chelsea de André Villas-Boas.

Ambos equipos llegaban con mucho que demostrar, en primer lugar el equipo blue necesitaba una victoria que lo devolviese a puestos Champions y más ante un rival de renombre, que despejara las dudas sobre el entrenador portugués, que no acababa de encontrar un 11 con el cual pelear ante grandes equipos. Por otro lado llegaba la máquina skyblue con los billetes sobresaliendo de los calzones de algunas de sus estrellas, todos ellos con hambre de títulos (acierto de la estrategia deportiva) y con un ritmo de resultados en el ámbito local lejos de toda duda, pero eso sí, tras un fracaso europeo lejos, muy lejos de las exigencias planteadas por el club a inicios de temporada.


Y el City pegó primero, gol de Super Mario. Un pase del Kun Agüero para Mario Balotelli entre líneas, aunque hablando bien, cuando hablamos de una línea de centrales formada por John Terry y Branislav Ivanović, las líneas se multiplican por miles... Y ahora a los blues les tocaba remar contracorriente contra un equipo que se frota las manos cuando tiene la posibilidad de montar una contra, sino pregunten al United por si saben de que les hablo.

Pero el guión se torció para Roberto Mancini en el minuto 3 hasta el final.

El Chelsea decidió que la lucha para ganar el partido estaba en el centro del campo, evidentemente perdido en el último año, con Frank Lampard fuera de los planes del luso, John Mikel sin asumir exigencias defensivas y con Michael Essien lesionado por decreto. 

El guión a seguir era evitar el baile, evitar muchos pases cortos, encimar al rival y aprovechar los robos para dárselo a Juan Mata o Daniel Sturridge y que sonase la flauta que ambos tienen en este inicio liguero... Y así fue. Raul Meireles empezó a pegar y pegó duro, tanto que mereció ver dos claras cartulinas amarillas por sendas patadas a David Silva y Pablo Zabaleta, pero para entonces el mohicano portugués ya había firmado tablas en la contienda, con un robo, un sílbido de flauta de Sturridge y para dentro.

Ramires Santos metió músculo y velocidad, mientras que Oriol Romeu, que cuenta sus últimas 5 apariciones como titular y completando los encuentros, alargó la agónica presión del City demostrando su escuela Guardiolana, intalándose entre los centrales rudos del equipo de AVB, evitando errores de salida y facilitando la bajada de Mata y Ramires... Y así se fue acostumbrando el equipo skyblue a ver las tablas en el marcador, intentaba alguna contra, pero no cuajaban.

Para cuando comenzó la segunda parte, el City ya era un pelele. El corazón le ganó la batalla al balón y los de AVB fueron claros dominadores de la escena, las ocasiones, las llegadas y sobre todo, la picaresca.

Gaël Clichy se quitó la careta una vez más, demotrando su medianía envuelta en necesidad de laterales zurdos para poner en bandeja, con dos faltas estúpidas, el partido al Chelsea y dejar a las claras que la dupla Mancini-Platt, solo sabe por un 11, que por otro lado, con los 30 que tienen, no es difícil de acertar.

Los cambios fueron un despropósito, se encerró el tiempo necesario para que el Chelsea hiciese el segundo. Era evidente que tenía que quitar ataque y meter brega, pero quitar a Kun Agüero y David Silva es como quitar una bombona de oxígeno a un enfermo, que era el City. 

Y aquí acabó la historia de un equipo invicto que quiso emular al Arsenal de Arsène Wenger que acabó la temporada sin derrotas...

Lo que no sabía Roberto Mancini, es que para no perder, se necesita el balón.

Los ricos también lloran.




Jesús Verdugo.


@_Gambeta

2 de noviembre de 2011

Jugadores o futbolistas.

Ayer me acosté con una sensación extraña.

Tras un largo día de fútbol, de goles, de buenos goles y de grandes jugadas... Había sobre todo aquello algo que lo superaba y eso no había sucedido en ningún estadio de Europa ni de América. No tenía nada que ver con la Copa Sudamericana ni con la propia Champions... Había ocurrido en mi cabeza.

Irrumpió en mi cabeza a eso de las 23:00h, cuando las crónicas de los partidos jugados por toda Europa llegaban a la pantalla de mi teléfono móvil vía Twitter. Leía a los profesionales del texto deportivo y a los que menos profesionales se sienten en la profesión de contar lo que aman, la pelota... Conversamos todos sin que las palabras Leo Messi dejasen de aparecer ni un solo segundo.

Pensaba que hasta la marca de mi smartphone se había cambiado el nombre por el de La Pulga de Rosario, pero no, no era así. Estaba en una duda existencial, habían llegado demasiadas veces a mis ojos las imágenes de Leo humillando rivales, porteros, estadísticas y aficiones mientras los demás jugaban al fútbol y tenía que decidir entre Leo o Diego.

La respuesta ya la tenía, pero decidí indagar y me puse vídeos, muchos vídeos, busqué referencias y artículos sobre Diego de la época napolitana, de su primer paso por Boca, cuando Argentina era fútbol y menos barra... Me empapé. Incluso os puedo decir que me tragué 4 vídeos en los cuales disfruté como una viuda frente al álbum de familia, de los 202 goles que el rosarino lleva de blaugrana. 


Es cierto que la numerología es vital hoy día en el mundo del fútbol. Todos nos estamos acostumbrando a recurrir a esos números para refrendar una opinión personal, para querer llevar razón o por simple conocimiento y disfrute. Es cierto y más en el caso de Leo, que los números siempre dicen bien a las claras las cosas por su nombre y apellido, todo queda reflejado.

Pero yo no soy así. Yo soy de otra cosa.

Leo Messi es el mejor futbolista del Mundo y uno de los mejores de la historia sin ningún tipo de duda, pero yo soy más de jugadores de fútbol.

Y entiéndame quien quiera para mi no es lo mismo un futbolista que tiene como profesión el fútbol que uno que juega a eso, como son los jugadores.

El otro día dijo Pep Guardiola que Leo Messi y Cristiano Ronaldo comen aparte de los demás pero que hay otro estilo de JUGADORES como Xavi Hernández, Andrés Iniesta o Mesut Özil que calan más en la gente, no solo por su fútbol sino por que juegan.

Yo soy de esos, me gusta que levanten el vello. Me gusta más un cambio de orientación elegante que una chilena, me gusta más un control orientado que una rabona... Por eso me quedé con Diego.

Es más, antes que quedarme con Cristiano Ronaldo o Lionel Messi, yo, me quedo Xabi Alonso.



Jesús Verdugo.

@_Gambeta


23 de septiembre de 2011

Jugar en casa.

El Xerez CD de Juan Merino juega esta semana en casa, en Córdoba.

Así de sencillo puede resultar el planteamiento que lleva semanas dando vueltas en mi cabeza, para entender el porqué de la curiosa situación por la que pasa el conjunto azulino, que lejos de jugar bien, no hace un fútbol ni vistoso ni elegante pero que le vale para al menos no sufrir fuera de casa, mientras tanto en casa, no levanta cabeza.

El objetivo del Xerez debe ser entrar en los playoff, luchar para jugar dichas rondas eliminatorias que dan la posibilidad de volver a la Primera División, sueño ya no inalcanzable para el equipo de mi ciudad.


Para ello el Xerez, con esto quiero decir Emilio Viqueira, ha confiado en el trabajo de Juan Merino, ex-segundo entrenador del Recreativo de Huelva y ex-jugador del Betis y Recre. La experiencia en los terrenos de juego de este entrenador queda fuera de toda duda, lo respalda una amplia trayectoria en el conjunto hispalense del cual fue emblema y capitán. Pero de su labor como técnico, actual puesto que ostenta, no podemos opinar, porque no lo sabemos.

La experiencia es necesaria, pero no obligatoria en esto del fútbol, puede que con sus años de jugador le valgan, pero lo cierto y lo fijo es que la propuesta deportiva del técnico linense carece de fútbol. La propuesta de un equipo que necesita o al menos busca una meta complicada como la de los playoff debe ser al menos de equipo dominador, ya sea con balón o por potencia de llegada, pero nunca ni mucho menos, de club que espera cazar un error para sacar ventaja.

Al ser el técnico del Xerez lo apoyo y voy con él hasta el final, ya que es el representante de mis colores por toda la geografía española, pero no por eso comulgo con su esquema ni con su manera de hacer jugar a mi equipo.

La conclusión que he sacado en claro al ver los partidos y los resultados obtenidos tanto fuera como dentro de casa es que este equipo no está enganchado a su afición y los motivos para ellos pueden ser varios.

La afición, que está cansada con el mal juego, como es normal, esperaba un cambio sustancial con respecto a la temporada pasada, ya que como por todos es bien sabido, la comunión entre la grada y Javi López nunca existió. Los hinchas azulinos esperaban un cambio no solo de dirección deportiva sino de manera de jugar, pero se han dado cuenta que la marcha de Javi López ha traído la llegada de otro Javi López, que para más nerviosismo, saca resultados positivos, una de cal y una de arena como la temporada pasada, lo que mantuvo al técnico barcelonés en el banquillo xerecista hasta final de año.

Los jugadores no entienden lo que quiere Merino, Merino no sabe lo que quiere y la afición no quiere lo mismo.

Hay plantilla para hacer cosas importantes, este Xerez puede lograr sus objetivos. Esperemos que Juan Merino acierte algo más en sus planteamientos y que empiece a contar con jugadores como Bruno Herrero, Óscar Díaz o José Vega...

Esta semana jugamos en casa, sin presión, lejos de Chapín. Pero cientos de azulinos irán al Arcángel para hacer sentir el aliento a los de Merino.

"Vamos Xerez vamos, con más huevos, que ganamos".


Jesús Verdugo
@_Gambeta     Twitter,com

19 de septiembre de 2011

Adiós Michael.

Hoy se ha confirmado la destitución del técnico del Hamburger, Michael Oenning. El ex entrenador del Nuremberg, de escasa experiencia como técnico cogió las riendas del equipo a falta de seis jornadas para acabar la temporada pasada, cuando el equipo por entonces dirigido por Armin Veh, vagaba por los campos de la Bundesliga con el único objetivo de que acabase el campeonato.


El objetivo de volver a Europa se esfumó otro año más y el club había tomado la decisión de cambiar el manager, para así, crear desde muy pronto un nuevo proyecto, que le permitiese probar nuevo jugadores antes de que acabase el curso anterior y tener todo el verano por delante para darle forma, pero nada más lejos de la realidad.

Mano a mano, tanto Michael Oenning como Frank Arnesen, haciendo las veces de Director Deportivo, como entenderíamos aquí, fueron creando un equipo en el cual no han invertido el capital necesario, simple y llanamente eso.

No jugar Europa es un problema para un grande como el Hamburger, más aún a la hora de traer jugadores nuevos, que no encuentran ese aliciente europeo que atrae de la misma manera que una ficha. A eso hay que sumarle las bajas sufridas y da el resultado que vemos. El club colista, sin entrenador y con un vacío en el vestuario.

Las marchas de Frank Rost en portería, Guy Demel y Joris Mathijsen en defensa, Jonathan Pitroipa, Eljero Elia o  Piotr Trochowski en el medio y Ruud Van Nistelrooy o Tunay Torun en ataque... No son fácil de reemplazar.

Arnesen, que fuese jugador del Valencia, ha utilizado de la mejor manera posible sus lazos de unión con el Chelsea para traerse a un puñado de jugadores en formación, pero el error reside en recaer sobre esos jugadores el peso de la titularidad y obligación de repetir el trabajo de sus experimentados predecesores. 

Esta mezcla de jugadores estancados, acomodados y jóvenes en una nueva liga y con nuevas responsabilidades es una apuesta muy, pero que muy arriesgada, tanto que ha terminado por explotar.

El mercado de invierno se debe invertir en reconstruir un equipo a medio hacer, que económicamente no anda nada mal, ya que con los ingresos recibidos se puede reforzar con garantías las posiciones más débiles. La cantera está demostrando su valía, pero su introducción en el primer equipo debe ser a cuenta gotas y más en estas situaciones.

Se vienen tiempos difíciles para el único club de la Bundesliga que no ha bajado de categoría.

Ahora mismo todo recae en las manos del argentino Rodolfo Cardoso. El gran medio, ex jugador del equipo, formaba parte del staff técnico y toma las riendas a la espera de la llegada de un técnico con la experiencia necesaria para llevar al Hamburger, al menos, a la salvación este año.

Difícil empresa, pero no imposible.

Perder dos semifinales de Europa League y 11 entrenadores en 10 años se traducen en... Peligro de derrumbe. 

Vamos rothosen! Juntos podemos!


Jesús Verdugo
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15 de septiembre de 2011

El Niño que perdió la sonrisa.

Hace ya algún tiempo, un killer con cara de niño, recorría los campos de toda España sembrando el terror en las defensas que encontraba a su paso, liderando a una legión de fieles que en el exilio, querían volver al lugar de donde nunca debieron salir.

Ese niño era Fernando Torres, esos fieles los colchoneros y su lugar, la 1ª División.

Ahí comenzó a fraguarse la historia de un delantero goleador que con el paso del tiempo ha perdido sus cualidades, cual Sansón con su melena y lucha, día tras día, jornada tras jornada, para volver a conseguir el nivel que lo elevó al olimpo del fútbol español y europeo.



Y es que Fernando lo tenía todo. Brilló en su club, Atlético, donde se crió y al cual devolvió a la Primera División portando el brazalete de capitán a la temprana edad de 19 años... Se convirtió en medio escudo, ¡que digo medio!, se convirtió en el escudo del club pero cuando llegó la hora de marchar no pudo decir no, el acuerdo con el Liverpool inglés era beneficioso para ambas partes y tuvo que marchar.

En el equipo Red cuajó inmediatamente. La afición lo encumbró como su nuevo ídolo y de la mano de Rafa Benítez, empezó a convertirse en un goleador inagotable, capaz de hacer callar a Stamford Bridge o de eliminar a su eterno rival, Real Madrid, con una goleada que aún se recuerda por Anfield Road.

En la selección era fijo y con sus compañeros en la también Roja, ha conseguido los éxitos más importantes que puede conseguir un jugador europeo. Ser Campeón de la Eurocopa, siendo él, solo él, 9 a la espalda, pelo rubio, el autor del gol decisivo en una histórica final ante Alemania y dos años más tarde, aunque con menos protagonismo debido a las lesiones, Campeón del Mundo.

El fútbol estaba a sus pies, se había convertido en la cara del fútbol español lejos de nuestras fronteras... 

Pero todo cambió la temporada pasada. Tras convertirse en padre primerizo y superar a duras penas unas constantes recaídas en lesiones, parecía que Fernando, ya Campeón del Mundo volvería a lo más alto, pero no ha sido tan fácil.

La temporada con los Reds comenzó muy mal, el equipo no funcionaba y sus goles, que no eran abundantes, no servían para mucho y su salida parecía cada vez más cercana... Hasta que llegó. Su fichaje por el Chelsea fue todo un acontecimiento mundial, fue el más caro hasta la fecha en la Premier y su difusión mediática fue brutal.

Su ansiado debut fue, curiosamente contra el Liverpool, pero no anotó... Es más... En 2011 solo anotó dos goles.

¿Qué le pasa a Fernando?

La sequía del Niño llega hasta el día de hoy, en la selección ha perdido el hueco, al menos en la titularidad y en la convocatoria va desentonando ya cada vez más, ya que Álvaro Negredo o Roberto Soldado vienen pegando muy fuerte... Y en el Chelsea, con las llegadas de Romelu Lukaku y la vuelta de Daniel Sturridge no lo tiene fácil.

Pero esta semana lo hemos visto brillar. Dos asistencias en el debut del equipo de André Villas-Boas en Champions nos han servido para ver que el Niño no acabó y es que como señalaba Juan Mata en la celebración de su gol, ese, el 9, Fernando Torres, está de vuelta.

Esperemos que vuelva el 9 de España.

Se fue el Niño, esperamos al Hombre.


Jesús Verdugo
@_Gambeta     Twitter.com

14 de septiembre de 2011

La vuelta del mastín.

Ayer volvió la mejor competición de clubes del Mundo, la UEFA Champions League. Siempre nos reserva algo, está claro, ayer nos brindó un Barcelona - Milan, con goles maravillosos como el de David Villa o el de Alexandre Pato... Y es que la Champions no deja nada a la vulgaridad.

Los clubes más humildes como el BATE o el modesto equipo checo Plzen, escenifican sus papeles en un escenario reservado para los más galardonados actores, como Madrid, United o Bayern, entre otros, pero siempre, muy de vez en cuando, se cuela algún humilde con ganas de enamorar a los aficionados vacíos de club.

Este año ese papel, cuatro años más tarde, puede recaer en los mastines del norte de Francia.

El Lille vuelve a la máxima competición de clubes en Europa por la puerta grande. Tras el doblete (Ligue 1 y Coupe de France) conseguidos el curso pasado, los de Rudi García tienen ante si la nueva posibilidad de mostrar el fútbol que se practica más allá de París y por el cual se desviven muchos aficionados de Marsella o Burdeos.


Y es que el técnico de origen español, concretamente en Las Alpujarras almerienses, ha conseguido devolver al equipo de la metrópolis el fútbol y la garra que lo hicieron brillar años atrás de la mano de Claude Puel, consiguiendo aquel subcampeonato francés, con su correspondiente debut en Champions, aquel año fue maravilloso. Pero esta vez, será distinto ya que "les dogues" tienen una plantilla más amplia y con el empaque que da saber ganar títulos.

El objetivo, en el grupo de la muerte, es pasar a Octavos de Final, como en el año del debut y es que a pesar de ser una difícil empresa por el nivel de sus rivales, no debemos olvidarnos que hablamos del Campeón de Francia y que dicho título debe servir de orgullo pero también de responsabilidad, para con todo el honor dejar el fútbol galo en el lugar que le corresponde.

Tras las marchas importantes de jugadores básicos en la campaña pasada como Adil Rami, Gervinho Kouassi o Yohan Cabaye... El equipo de García se ha reforzado muy bien, rellenando esos huecos con experiencia y hambre, jugadores con nivel pero faltos de un reconocimiento nacional e internacional en sus carreras... Benoît Pedretti, Dimitri Payet, Joe Cole... Entre otros, elevan el nivel del equipo y le permiten soñar con repetir éxitos o al menos con luchar, cara a cara, de tú a tú, con los mejores equipos del país y porque no, del continente.

Soñar es gratis y con esfuerzo se pueden alcanzar metas inalcanzables, como fue el doblete de la temporada pasada. Todavía se recuerda como se le venció al United el año del debut en Champions... Se puede soñar. Hoy vuelve la Champions, hoy vuelven los mastines, hoy volvemos en París.

En Hazard we trust.

Jesús Verdugo.
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9 de septiembre de 2011

La cuenta atrás del 26.

Hoy hemos sabido que Miki Roqué, joven central del Real Betis Balompié, está avanzando en los pasos cortos pero seguros hacia su recuperación. Su regreso sería una bendición no sólo para su equipo, sino para todos los aficionados de´fútbol y gente sana en general.

Pero el significado de la vuelta de Roqué iría mucho más allá y sería mucho más importante de lo que puede parecer.


Tras los anuncios que hicieron Eric Abidal y Miki Roqué, el fútbol español sufrió un golpe importante y todo aficionado con dos dedos de frente se sintió alcanzado en mayor y mayor medida por lo duro de la noticia. Las muestras de apoyo fueron enormes y a día de hoy, ambos dos, sienten el aliento de los suyos que a cada paso que dan, ven una nueva oportunidad de triunfar en la vida.

Y es que la enfermedad es dura, solitaria y lo peor de todo silenciosa. A todos nos humilla, nos arruga y nos hace más pequeños... Algunos que están arriba desaparecen de la noticia y pasan a un segundo plano del cual es difícil salir.

Eso es lo que le ha pasado a Miki.

Siendo central titular del Betis la temporada pasada, con suerte de cara a gol y viviendo intensamente el éxito verdiblanco... Nunca hubiese imaginado la que se le venía encima. Tras muchos años corriendo detrás de la suerte no sin trabajo y esfuerzo, el central catalán había encontrado la oportunidad de su vida, un hueco de titular en un equipo histórico del fútbol español. Para más mérito, lo había conseguido en el mejor equipo de la categoría y llegando desde la cantera, con la dificultad que eso requiere. 

Pero la mala suerte tiene mil caras y una vez más Miki la encontró. Pero no vencerá.

Pese a los meses que lleva a la sombra, al no disponer de las comodidades que otros si pudieron disfrutar, el joven defensa empieza a ver la luz al final del túnel. Todos le estamos esperando con los brazos abiertos, para disfrutar de su talento y de su pasión por el balón.

Su recuperación se ha alargado más que la de Eric Abidal, que saborea todas las mieles del éxito tras superar la enfermedad, pero es que Miki no ha tenido esa facilidad económica que da ser Campeón de la Champions y jugador del FC Barcelona... Pero volverá, tarde o temprano volverá.

Ojalá que durante este año podamos presenciar un Betis - Barcelona como los del años pasado, con goles y pasión y con Eric y Miki, demostrando que la vida, siempre da una segunda oportunidad.

El 26 está llegando. Te esperamos.


Jesús Verdugo
@_Gambeta     Twitter.com

8 de septiembre de 2011

Paren esto, yo me bajo.


El fútbol español se está apagando.

La LFP y la AFE no llegaron hace un mes a un acuerdo que llevó la Liga a la huelga en su primera jornada... Que finalmente se jugará a finales de Enero. Los jugadores se unieron a su presidente, el ex-jugador del Xerez, Levante entre otros, Luis Manuel Rubiales, que de la mano de los más famosos jugadores profesionales de nuestra liga, tanto de 1ª como de 2ª, consiguieron unir a todos los jugadores exigiendo que sus derechos se cumplan... Era necesario pero muy escandaloso y perjudicial para el deporte español en general. 

No hace falta ni explicar que estoy de acuerdo con la huelga y que la apoyaba y la apoyaré siempre y cuando sus pretensiones sean las que fueron y los profesionales la crean necesaria, que menos. Pero todo esto es evitable y se podría solucionar de otra manera y con mayor antelación, sin necesidad de llevar estos casos a situaciones tan extremas.

Para colmo, luego ha venido un parón de selecciones, innecesario bajo mi punto de vista y es que, como todo en este deporte, eso también está mal organizado. Bajo mi humilde punto de vista la clasificación a competiciones internacionales podría desempeñarse al final de cada temporada, dándole a esos partidos la importancia que les corresponde, dejando a las ligas días hábiles para cubrir los problemas de calendario que siempre aparecen durante el curso y por último, para ahorrar consumo tanto energético como económico, tan necesarios ambos.

Tras estos dos problemas, la Liga con apenas una jornada vuelve, pero antes hay una jornada de Copa del Rey entre equipos de 2ª e inferiores.

No le veo inconveniente a la Copa, faltaría más, es una competición preciosa a la que se le debe dar la importancia que le corresponde por nivel, historia y promoción. Este torneo aporta muchos beneficios a los clubes o mejor dicho podría aportar... Y es que la Copa se ha convertido en un mal necesario y a veces incluso innecesario por el que ciertos clubes deben pasar durante el año. Un todos contra todos, a partido único, para proteger al torneo y al fútbol, que es a quién se debe proteger... No a los grandes. 


Pero esta semana, la 2ª ronda de Copa se ve también desde la clandestinidad. Y es que ayer, mientras jugaba la selección, cuatro equipos se jugaban el pase a la siguiente ronda de Copa, a espaldas de la federación nacional y de los ojos del aficionado medio. Para colmo, con los problemas entre la LFP y las radios, resulta imposible seguir partido alguno de esta competición, haciéndola tan accesible como cualquier torneo de barrio... Esto es de vergüenza.

Se necesita una revolución en la España del balón... Esto se nos va de las manos.

Ahora los clubes españoles se pelean por ver quien cobra más o menos por los derechos televisivos, tíos que deben a la SS, a Hacienda y a todo dios miles de millones... Y siguen queriendo más... En nuestra cara. Mientras que nosotros, los que debemos pagar para poder ver lo que nos llena de alegría o pena, a los que sufrimos, nosotros, el verdadero fútbol, pasamos a un segundo plano y quedamos lejos del gol y de la acción.

Yo no se quien tiene razón, lo único que se están cargando un deporte, que para muchos directivos es economía, pero que para muchos de nosotros es la alegría y la libertad de sentirse feliz por un par de horas...

Espero que el viernes, de verdad, comience la temporada en España.

NO AL FÚTBOL SIN RADIO


Jesús Verdugo
@_Gambeta     Twitter.com

5 de septiembre de 2011

Desde el alma.

Ese día se despertó nervioso, el sobresalto lo atrapó nada más abrir los ojos y es que como él ya sabía, aún dormido, el día que se venía no era un día cualquiera, era el día con el que había soñado toda su vida.

Nadie sabe, ni él sabía, las veces que había soñado con que el día que estaba viviendo se hiciese realidad y mucho menos tan cerca, mejor dicho, tan y tan cerca... Pero había llegado y él, costase lo que costase, iba a estar presente cuando todo se produjese. Se levantó, miró la ventana y se puso a elegir lo ropa que iba a ponerse... No lo tuvo difícil. No tenía más que lo de ayer y ante ayer, pero aquel día merecía al menos el trato distinto, que tapase la cruda realidad que teñía de negro las sonrisas de un país que necesitaba que el sol de su bandera brillara de verdad. Se había propuesto ser feliz, ese día si, ese día era suyo.

El día pasó bajo una capa de uñas mordidas y gotas de sudor, que parecían decirle que se andase ligero, que iba a llegar tarde, que sus ahorros habían desaparecido por algún motivo, que porque la vida era así, que porque... Porque siempre había tenido tanta mala suerte... Quería disfrutarlo y la hora de salir de casa, con el estómago vacío había llegado.

Salió de su humilde barrio de Barracas camino de la cancha de River, en su inmensidad había invertido media vida en monedas y la otra media en ilusión. su vida era hoy. Soñaba con el 11 de su combinado, no creía en la mala suerte, el la conocía mejor que nadie y no la veía por ningún sitio. Con los problemas habituales que tenía para moverse con naturalidad, ando entre la marabunta albiceleste hasta entrar en la cancha. Olía a gloria, a vida... A fútbol.

Aquel 25 de Junio de 1978 acababa de parir la Final de la Copa del Mundo. Argentina y Países Bajos peleaban por alzar el mayor éxito que su países nunca imaginaron. El hambre de pan, se convirtió en hambre de gol y las desapariciones de los pobres argentinos a manos de los militares, se convirtieron en apariciones por el área de un matador al que todos llamaban Mario, Mario Alberto, mejor dicho.

Desde el paraavalanchas alentó a su país, en el día más importante de su vida y con el alma rota, como su garganta, no solo por su vida, sino por la de un país que se moría a manos de una dictadura que sembraba de negro todo lo que pasaba bajo ella. Pero el seguía alentando aún cuando el partido acabó en sus 90 minutos con un empate a 1. 

Ellos eran mejores, pensaba, pero nosotros tenemos algo que ellos no tienen, un país que se muere de ganas y hambre y contra el pueblo y el corazón no existen enemigos.

Víctor Nicolás, que así se llamaba, estaba en primera fila cuando Daniel Bertoni, en el minuto 116' de partido hizo el definitivo 3-1 que le daba a Argentina su primera Copa del Mundo. La explosión fue inenarrable. Cuando el colegiado italiano Sergio Gonella pitó el final... Su vida pasó ante sus ojos y jugándose la vida, saltó... Él iba a celebrarlo... Sabía que en los tiempos que corrían los militares acabarían con él de darla caza... Pero era su día, se vida se llamaba ahora y saltó.

Corrió como nunca lo había hecho antes para unirse a sus héroes, sus hermanos, los campeones, los argentinos...


Llegó a la altura del "Pato" Fillol y el "Conejo" Tarantini que se fundían en un abrazo que los hacía uno y él, se detuvo a escasos dos pasos... No tenía brazos. No los pudo abrazar... Un accidente de pequeño en San Francisco lo había dejado sin brazos para siempre... Pero el alma, su alma, explotó y brotó de su pecho y del de toda la Argentina, para elevar esos brazos vacíos de su jersey, hasta acercarse a sus ídolos, dejando para la historia una imagen inolvidable... 

Había ocurrido, su vida tenía sentido, todo lo que había sufrido... Tuvo una recompensa. Era su día, era el día de Argentina.

ESTA HISTORIA SE LA QUIERO DEDICAR A MI GRAN AMIGO JOSÉ ANTONIO, PARA QUE CON EL ALMA, SIENTA ESTE ABRAZO ETERNO. TE QUIERO.


Jesús Verdugo
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